lunes, 8 de octubre de 2012

Benjamín de Tudela. Un viajero español en el Medievo.


Hasan ibn Sabbah (Qom, Irán, 1034? - Alamut, 12 de junio de 1124), también conocido como "El Viejo de la Montaña", fue un reformador religioso, autor y precursor de la "nueva" predicación o da'wa de los ismailitas nizaríes, que pretendía reemplazar la "antigua" da'wa de los ismailitas fatimíes de El Cairo.





Benjamín de Tudela (1130-1173)  según Daniel Quintero  (hebreo: בִּנְיָמִין מִטּוּדֶלָה‎, /binjaˈmin miˈtudela) fue un viajero y escritor que nació en Tudela (Navarra). El modelo que encarna al viajero es Norberto Moran, a quien podemos contemplar en otro cuadro del mismo autor




      Todo el mundo conoce los viajes de Marco Polo, quien durante el s. XIII acompañó a su familia por Asia, resultando el libro de viajes “Libro de las maravillas”, llamado también “Il milione”, pues de la autenticidad de sus noticias la crítica tiene dudas más que razonables.




     Benjamín ben Yonah de Tudela también recorrió el mundo, pero  durante el siglo XII, transitando rutas peligrosas que llevaban a pelegrinos hacia los Santos Lugares, caminos transitados por comerciantes o diplomáticos en misión oficial. Nadie tenía la certeza de regresar sano y salvo. Sin embargo, los judíos viajaban con frecuencia: su pueblo estaba esparcido por todo el mundo; en todas las ciudades importantes había judíos, que daban a sus correligionarios una buena acogida, especialmente en épocas de intolerancia y persecución. 




Benjamín de Tudela, según el pintor José Serrano

      Pero estos no fueron los únicos viajeros, pues si recordamos encontraremos a los protagonistas de la Fazienda de Ultramar, del s. XIII; el Libro de Juan de Mandeville, caballero, el cual habla del estado de la Tierra Santa y de las maravillas que allí vio, de 1356; el Libro del conoscimiento de todos los reynos y tierras que son por el mundo e de las señales e armas que han cada tierra e señorío, anónimo castellano, franciscano, de mediados del s. XIV; y por supuesto, la Embajada a Tamerlán, que escribió Ruy González de Clavijo entre 1406 y 1412. De estos viajes hablaremos en nuestro blog más adelante.

     Nada sabemos sobre él y la única fuente de información es su Libro de Viajes. Fúe hijo del rabí Jonás, que lo instruyó en conocimientos históricos y era conocedor del hebreo, arameo, griego, latín y árabe.





      No se sabe certeramente cuando empezaron sus viajes, ni lo que duraron, aunque la mayoría piensa que estuvo viajando durante catorce años (1159-1173), reinando Sancho VI el Sabio de Navarra. Tampoco se conoce la finalidad de estos viajes, si bien parece que Benjamín de Tudela pudiera haber sido comerciante en piedras preciosas, puesto que consta que en más de una ocasión mostró vivo interés por el comercio del coral.

      Algunos estudiosos dicen que el viaje fue un encargo de su comunidad para realizar una especie de censo demográfico del pueblo judío extendido por los diversos territorios en que estuvieran establecidos. Hay quien opina que el viaje se hizo para detectar el estado de las relaciones políticas entre el mundo cristiano y el musulmán, y estudiar rutas comerciales entre los distintos pueblos. El mismo Benjamín de Tudela se interesa más de una vez por el comercio de las piedras preciosas y semipreciosas, por las telas lujosas y las especias. Y a cada uno de estos motivos parece responder.




      En su viaje tomó contacto con las comunidades judías que se iba encontrando, en total, visito 190 ciudades de Europa y Oriente, convirtiéndose en una de las primeras fuentes de la demografía judía. Su interés se centró en los judíos y su situación, describiendo personalidades, centros de estudios, población, formas de vida, dificultades y éxitos. También habla de los grandes acontecimientos políticos e históricos de su época.

      Su Libro de Viajes (Séfer Masaot), publicado en hebreo en Constantinopla en 1543, se basa en las notas e impresiones recogidas durante su largo periplo. Desde Tudela desciende por el valle del Ebro y visita ZaragozaTortosaTarragonaBarcelona y penetra en Provenza a través de Gerona. Se embarca en Marsella y viaja a Génova, Pisa, Lucca y Roma, donde permaneció algún tiempo. En Roma vivían entonces doscientos judíos que eran "muy respetados y que no daban tributo a nadie. Algunos de ellos ean magistrados y estaban a las órdenes del Papa Alejandro III, el jefe eclesiástico y cabeza de la Iglesia cristiana". De hecho, según el rabino, el mayordomo del palacio papal y administrador de los bienes personales del Papa era Jechiel, hijo de Natán.




Libro de viajes de Benjamín de Tudela. Riopiedras Ediciones, 1982. Versión castellana, introducción y notas de José Ramón Magdalena Nom de Déu
  

      Desde aquí viajó a Salerno y embarcó en Otranto, viajando ala isla griega de Corfú, en el mar Jónico, donde encuentra un solo judío, de oficio teñidor. ¡Uno! La noticia inspira melancolía y el deseo de que este teñidor solitario se haya llevado bien con los vecinos. En otras ocasiones y ciudades encuentra judíos solitarios. Todos eran teñidores.

       Atraviesa Grecia y se detiene en Constantinopla, de la que ofrece una viva descripción, de gran importancia para el conocimiento de las condiciones y situación socioeconómica de sus habitantes en aquel momento. Al llegar a Constantinopla, el rabino no puede creer lo que ve: mercaderes de Asia y Europa; los esplendores de Santa Sofía, donde oficia un Papa "que no se lleva bien con el Papa de Roma"; en el Hipódromo hay peleas de gallos, leones, leopardos, osos. El palacio de Blaquernae lo deslumbra por sus riquezas. En su crónica el rabino se permite una de esas deliciosas exageraciones medievales -se dice en Viajeros- que esmaltan toda relación que se respete: según él, los diamantes de la corona del Basileo Manuel Commeno tienen un lustre tal que, "aun sin la ayuda de cualquiera otra luz, iluminan la estancia en la que están guardados". Vio que los judíos bizantinos eran discriminados y no podían montar a caballo, excepto Salomón Hamistri, médico del Basileo.

      Prosigue el viaje cruzando el mar Egeo ((islas Mitilene, Chíos, Samos y Roda) y llegando a Chipre, desde donde pasa a Asia Menor y recorre Antioquía, Sidón y Tiro, entrando en Palestina por Acre, que estaba en manos de los cruzados. Al llegar al Monte Líbano, el rabino nos cuenta su versión de la historia del Viejo de la Montaña que él llama Sheik-al-Hashishin. Describe los Santos Lugares y Palestina, informando sobre sus diversas comunidades étnicas y religiosas, incluida la minoría drusa:

     “Sidón es una ciudad grande, y en ella hay unos veinte judíos. Cerca de ella, a unas diez millas, se encuentran unas gentes que están en guerra con los habitantes de Sidón; se llaman drusos y son considerados como paganos herejes: no tienen religión. Viven en las altas montañas y en las cavernas de los peñascos, ni tienen rey ni príncipe que domine sobre ellos, llevando una vida solitaria entre montes y peñones. Hasta el monte Hermón llegan sus términos, camino de tres días. Anegados en lujuria, toman a sus hermanas por mujeres y el padre a la hija, y celebran una fiesta anual a la que acuden todos, hombres y mujeres, a comer y beber juntos, y luego cambian sus mujeres cada uno con la de su prójimo. Dicen ellos que el alma al tiempo de salir del cuerpo de un varón bueno, se une al de un niño, que nace al mismo tiempo que sale el alma del cuerpo de aquel; y si fuese un hombre malo, se une ésta al cuerpo de un perro o de un asno: tal es su camino de torpeza y necedad. No hay judíos entre ellos, y sólo acuden allí algunos tintoreros y artesanos, que permanecen ocupados en sus trabajos y negocios, hasta que vuelven a sus casas. Son amigos de los judíos. Ágiles por las montañas y collados, nadie puede, por tal motivo, guerrear con ellos” (Benjamín de Tudela, Libro de los viajes, De La Luna, Madrid, 2001).




Ceremonia de matrimonio druso




Mujer drusa de las montañas Shouf luciendo el tantour. Foto de Félix Bonfils, ca. 1870



Hans Holbein el Viejo: Presentación de Cristo en el Templo, 1500-1501, y Hugo van der Goes: Altar Portinari, 1476-78, detalles. Las mujeres llevan en la cabeza algo parecido al tantour druso.

     El camino hacia el norte presenta un itinerario difícil de precisar, aunque sabemos que estuvo en Tiberíades, Damasco - ciudad que lo emocionó por sus vergeles y la mezquita, guardada por la "costilla de un gigante"-, Alepo y Mosul, llegando a Bagdad, ciudad que le impresiona, a juzgar por lo extensa de su descripción. En esta ciudad conoce el palacio del Califa Emir-al-Mumein al Abasí, conocedor de la ley Mosaica y que hablaba bien el hebreo. Este califa construyó un asilo para lunáticos, quienes parece, se alborotaban mucho en los meses de calor. Los trataban muy bien, aunque si se ponían violentos los encadenaban. Eso sí, cuando recuperaban la razón, los despachaban a sus casas. No se sabe si es leyenda o realidad, pero se afirma que viajó a lo largo y ancho de Mesopotamia y Persia.




La procesión del Exilarca en su visita semanal al gran califa de Bagdad, acompañado de Benjamín de Tudela (Siglo XII). Exilarca (En hebreo: ראש גלות, Rosh Galut y en arameo: ריש גלותא, Resh Galuta, literalmente "cabeza del exilio") era el título que se le daba al líder laico de la comunidad judía de Babilonia a partir de la destrucción del reino de Judá y la deportación masiva de los hebreos realizada por Nabucodonosor II.


     Tampoco se sabe von seguridad si visitó o no Arabia, Persia, Asia Central, India o Ceilán, sin embargo, se esforzó por reunir noticias sobre las comunidades judías de esos lugares. Incluso menciona la existencia de la judería de Kai Fong en China. Sin haber estado nunca -se sospecha- dijo que en Khandy (Sri Lanka de hoy) asistió a un sepelio en el que los parientes del difunto se arrojaban por su propia voluntad a la pira funeraria. Le pareció horrible.

      Benjamín de Tudela menciona a los judíos de Cochin, también llamado judíos Malabar (Malabar Yehudan), descendientes de los antiguos judíos del Reino de Cochin, en el sur de la India, incluido el actual puerto de Kochi. Hablaban el judeo-malayalam, una forma nativa de la lengua Malayalam del estado de Kerala en la India.

      La tradición dice que los judíos fueron por primera vez en masa a Cranganore (un antiguo puerto, cerca de Cochin) después de la destrucción del Templo en el año 70. Benjamín de Tudela escribió que vivían en la región unos mil judíos, "negros como sus vecinos". A principios del siglo XVI se les unieron judíos españoles y portugueses, expulsados de la península ibérica, que eran blancos.




Judíos de Conchin (India)

      Durante su supuesta visita en Persia, pasó por la península arábiga y se encontró con miembros de las tribus judías que él estaba convencido que eran descendientes de los israelitas perdidos. La autosuficiencia y la ferocidad de estas tribus lo impresionaron profundamente: "Hay hombres de Israel en la tierra de Persia que dicen que en las montañas habitan cuatro de las tribus de Israel, a saber, la tribu de Dan, la tribu de Zabulón, la tribu de Aser, de la tribu de Neftalí." Ellos se rigen por su propio príncipe, José el levita. Entre ellos se encuentran los sabios eruditos. Ellos siembran y cosechan y salen a la guerra a través del desierto, contra la tierra de Cus. Ellos están en alianza con los Kofar-al-Turak, las tribus paganas que adoran el viento y viven en el desierto".




      El diario de Benjamín, hijo de Jonás, traducido a muchos idiomas, inspiró a muchos en su búsqued de los reinos independientes de las Diez Tribus Perdidas. Él dijo que en Arabia se encontró con el mayor asentamiento judío de la región, los Judios de Kheibar. "Estas tribus", escribe, "son las tribus de la Reuven y Gad, y la mitad de la tribu de Manasés. La sede de su gobierno se encuentra en una gran ciudad rodeada por las montañas del norte. Los Judios de Kheibar han construido grandes ciudades fortificadas. El yugo de los gentiles no está sobre ellos. Salen al pillaje de sus vecinos y capturar el botín junto con los árabes". El diario de Benjamín, hijo de Jonás, traducido a muchos idiomas, inspiró a muchos en su búsqueda de los reinos independientes de las Diez Tribus Perdidas.




Benjamin de Tudela en el Sahara, siglo XII (grabado de Dumouza, siglo XIX)


    Ya de vuelta, hace una admirable descripción de Egipto y en especial, de la vida de los judíos en El Cairo y Alejandría, ciudad en la que embarca para llegar a Sicilia. Nos da una descripción cuidadosa y pintoresca de Palermo. De allí, probablemente, regresa a España por mar, aunque el itinerario finaliza con una idealizada visión de la vida judía de Alemania y del norte de Francia, basada tal vez en relatos que llegaron a sus oídos.




El país de los Cinocéfalos

      Un anónimo prologuista del libro inicia éste con el siguiente párrafo: “Éste es el libro de viajes que redactó R. Benjamín bar Jonás, del país de Navarra. R. Benjamín salió de su lugar, de la ciudad de Tudela, y marchó y fue a muchos países lejanos, tal como relata en su libro; en cada lugar que entró escribió todas las cosas que vio y oyó de boca de hombre veraces, que no habían sido oídas en tierras de España. De este modo hace mención de algunos sabios y príncipes de cada lugar. Y trájose consigo este libro a su regreso a tierras de Castilla en el año cuatro mil novecientos treinta y tres.” (El año está expresado según el calendario hebreo.





     Sin ser un tratado geográfico, el Séfer Masa’ot contiene datos muy útiles sobre la geografía urbana de grandes ciudades como Roma, Constantinopla, Jerusalén, Bagdad, Alejandría, etc. Describe la orografía de los distintos territorios (todos los montes bíblicos, los montes de Valaquia, el misterioso volcán de Montpellier, las Puertas de Hierro que permiten el acceso al país de Alania…). Se fija en la hidrografía de los lugares por los que pasa (los ríos Ebro, Sena, Tíber, Rhin, los ríos bíblicos, los mares…). Enumera multitud de islas (Sicilia, Corfú, Mitilene, Chíos, Samos, Rodas, Creta, Chipre, Qis, Berig).

      Benjamín de Tudela calculó la distancia entre las ciudades utilizando las jornadas de marcha o los días de navegación: 40 Km. a pie para prelados o nobles con séquito, 50 Km. diarios para los viajeros experimentados y 150 a 200 km. por vía marítima.

1 comentario:

Anónimo dijo...

very good!

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