lunes, 20 de agosto de 2012

Leyenda Negra: los autores


Bartolomé de las Casas entre los “Retratos de los españoles ilustres” (1801); de esta lámina, obra de los hermanos José y Vicente López de Eguídanos, proceden todos los retratos modernos

        El primero en el ranquin de los más odiados por la caverna retrógrada es el fraile Bartolomé de las Casas, quien publica su Brevísima historia de la destrucción de las Indias en 1542, echando pestes de los colonizadores americanos. El Sr. Antonio Sánchez nos ilumina sobre la personalidad de Bartolomé de las Casas, quien fue uno de los primeros colonos que maltrató a muchos indios, fue quien introdujo la Inquisición en América, en contra del parecer del emperador Carlos V y, además, fue el inventor de la esclavitud moderna cuando, compadecido de la debilidad de los indios del Caribe, convenció al emperador de que sería conveniente traer negros de África, más resistentes, para sustituir a los indios en las tareas más pesadas (hecho que también olvidan quienes lo consideran patrón de los Derechos Humanos), apostilla entre paréntesis el Sr. Antonio, por si se nos hubiese pasado por alto.




Imagen de José Guadalupe Posada. Fray Bartolomé De Las Casas representado como protector de los indígneas

     Siguiendo con este método científico-rencoroso Antonio Sánchez Martínez se cepilla a gusto a los dos traidores siguientes: el secretario de Felipe II, el perjuro Antonio Pérez y al príncipe Guillermo de Orange, hombre de confianza  de Felipe en los Países Bajos, que también lo traicionó. El holandés se inventó la leyenda de que Felipe II había matado a su hijo el príncipe Carlos. Ambos, traicionaron a su señor, como el perro que muerde la mano de quien les da de comer.




Antonio Pérez del Hierro (Valdeconcha, Guadalajara, España; 1540 – París, Francia; 7 de abril de 1611).Fue el Secretario de Estado del Rey de España Felipe II


Guillermo de Orange, llamado el Taciturno, gran figura de la revolución de los Países Bajos, escapó de las ejecuciones impuestas por el Duque de Alba en 1568, pero murió asesinado en 1584 por un francés, según las malas lenguas, posiblemente por encargo español.


     Los terceros en el ranquin antiespañol son los editores de los Países Bajos, entre los que hay que destacar a B. Picart y, sobre todo, a Teodoro de Bry, porque hicieron unas ilustraciones en la que presentaban muy mal a los conquistares, presentándolos como masacradores y explotadores de los pobres indios americanos.



Grabado del holandés Theodor de Bry (1528–1598) mostrando la supuesta quema de indios en América. Su evidente exageración le da un carácter de caricatura. La obra de Theodor de Bry es característica de la propaganda anti-española que surgió en países protestantes como Holanda y el Reino Unido a finales del siglo XVI a raíz de la fuerte rivalidad comercial y militar con el Imperio Español.



Don Karlos, infant von spanien de Friedrich Schiller

     Igual de pérfidamente se mostraron con los españoles los ilustrados y masones,  a la cabeza de ellos Voltaire y el poeta  Schiller que escribió en 1783 su Don Carlos tragándose tal cual la versión de Guillermo de Orange sobre que Felipe II había ordenado el asesinato de su hijo y el de su mujer, Isabel de Valois, porque eran amantes. El niño, con cara angelical (seguramente por obra de Sánchez Coello, que quería cobrar) era un subnormal propenso a la crueldad, que intentó varios asesinatos por puro placer, y su padre lo tuvo que encerrar o apartar de la circulación, muriendo al negarse a comer.



Retrato del príncipe Carlos de Austria y Portugal, pintado por Alonso Sánchez Coello. Museo del Prado, Madrid.


     Según el Sr. Antonio Sánchez Martínez todo esto no son más que fabulaciones, pues la realidad es que los españoles protegieron a los indios con leyes muy humanas, los evangelizaron y les entregaron su cultura y su idioma. Deberían estarnos eternamente agradecidos y no mostrarse unos ingratos como Evo Morales o Rigoberta Menchú.



Masacre de Wounded Knee. USA



  El entierro de los muertos después de la masacre de Wounded Knee. Soldados de EE.UU. arrojan los cadaveres de los indios a una fosa común, algunos cadáveres están congelados en diferentes posiciones. Dakota del Sur 

      Los que si fueron unos auténticos malvados, eh… señores -es verdad lo que digo- porque nos lo cuenta y lo afirma el historiador Guillermo Céspedes del Castillo, fueron los ingleses en su destrucción de los indios norteamericanos, que fueron masacrados con wínchesteres de repetición. Es falsa la imagen de una Nueva España como colonia de explotación, puesto que la minería de metales preciosos sólo ocupaba el 0’5% de la mano de obra y, encima, apenas rendía ningún valor.  De manera que el año en que se sacaron más minerales preciosos de América, su montante total no llegó a cubrir el 16% del presupuesto de la Corona española, el resto del presupuesto recayó, una vez más, sobre las sufridas espaldas de los pecheros castellanos, que eran quienes verdaderamente mantenían con sus tributos el Imperio (del que también se valían para vivir), pero no el oro de los indios.

     A continuación nos da una lección magistral sobre la acción civilizadora de España en la américas, la cual no me apetece resumir -porque se debe citar íntegramente- ya que no tiene desperdicio. Dice así en El lastre de la Leyenda Negra… (op. cit):

      Y ¿Qué decir de las Leyes de Indias y de las instituciones que se crearon para regular la conquista y evangelización? Estas leyes explican, en gran parte, la diferencia entre la conquista Española y la anglosajona.

      Otro tanto cabe decir respecto a la mezcla interracial. Ya en 1503 Nicolás de Ovando escribe a los reyes recomendando el fomento de los matrimonios interraciales, muy en contra de lo que han hecho otros estados. Para muchos colonos protestantes, por ejemplo, los indios no eran almas esperando recibir la fe, sino unos ingratos pecadores que no habían sabido rentabilizar las tierras y talentos que Dios les había dado, y que el Creador, dolorido por tan ingrata actitud, había decidido readjudicarlas a sus fieles hijos anglosajones.

      En esta línea de pensamiento el mismo Theodor Roosevelt afirmaba: «Si se hubieran dejado a los indios, por humanitarismo, sus terrenos de caza, ello hubiera significado abandonar amplios contingentes de tierras a disposición de los salvajes; cosa inconcebible. No quedaba otra alternativa; había que desplazarlos».

      Por su parte el general Sheridan (que sometió a los Siux) se ahorra tantas justificaciones y lacónicamente sentencia: «Los únicos indios buenos son los que están muertos». Las creencias religiosas de los protestantes se vieron más tarde reforzadas con las teorías del darwinismo social, al ver a los indios como inadaptados e inferiores. Y lo cierto es que Hitler tomó buena nota de la colonización norteamericana para sus planes imperiales.

      Como hemos dicho, los países protestantes aplicaron el exterminio cuando pudieron. Por ejemplo en las campiñas de Rohil Kund, en la India, más de 100.000 personas abandonaron sus hogares y huyeron hacia los peligros de la selva con tal de no soportar el desprecio despótico de los ingleses (Juderías, 409). Y no digamos nada de otros estados en los que, en algunos casos, se mantuvo el apartheid hasta finales del siglo XX.

      Los españoles, por el contrario, y a pesar de todo, dejaron en América una herencia muy distinta. Desde los primeros tiempos se tradujo la Biblia a doce idiomas indígenas (hay que tener en cuenta que había más de ochocientos, lo que convierte en ridículos los proyectos indigenistas que intenten encontrar algún tipo de unidad con tales bases). Los españoles trasplantaron a América técnicas, instituciones civilizatorias, ciudades con sus respectivas leyes, edificios, audiencias, escuelas, hospitales, universidades, incontables obras de arte, vías de comunicación, etc. (2).

      Retomemos  el ranquin particular de antiespañoles, en el que destaca el afrancesado Juan Antonio Llorente, sacerdote y Secretario General de la Inquisición:

 “al servicio de José Bonaparte, que reeditó a Las Casas, se burló de los papas, y escribió en 1822 La Historia de la Inquisición, escogiendo los datos que le interesaban y exagerando el número de víctimas de la Inquisición”.



Retrato de Llorente realizado por Goya entre 1810 y 1811, usando la Cruz de caballero comendador de la Orden Real de España. Juan Antonio Llorente (Rincón de Soto, La Rioja, 30 de marzo de 1756 - Madrid, 7 de febrero de 1823) fue un erudito, político y eclesiástico apóstata español, uno de los principales historiadores antiguos de la Inquisición sin embargo él mismo confesó que quemó todos los datos oficiales de que se sirvió para su obra.

       Tremendo daño hicieron a España los liberales de Cádiz, los masones y los libertadores americanos, todos ellos agentes de nuestros enemigos exteriores, entre los que destacaban los norteamericanos. Prueba de que la independencia sudamericana fue obra de los masones es que los principales líderes independentistas pertenecían a esta secta y las banderas de los nuevos países están cargadas de símbolos masónicas (sol, triángulos, estrellas, número de franjas), datos y hechos facilitados por Antonio Sánchez que se basa en la autoridad del “historiador” César Vidal.




      Y ya como la cumbre del pensamiento y del razonamiento histórico -al hablar de las ideas de Moratín, de Tomás de Iriarte, del duque de Rivas… de políticos como Ruiz Zorrilla, Moret o, sobre todo, del catalán Prim (que alzó  al trono de España al masón Amadeo de Sabaya), del Gran Maestre Sagasta, Pi Margall o Emilio Castelar, nos dice:

  “Con esta mentalidad «revolucionaria» y humanitarista de la Gloriosa de 1868 (plagada de masones) se construyó la I y la II República, y algunos buscan la III, aunque sea a costa de España”. El Catoblepas. Revista crítica del presente
     
       Leyendo barbaridades como estas, tan sólo me queda el consuelo de que el resto de los españoles no sean de la misma opinión. Seguro que, a partir de ahora, yo también soy igual malvado y antiespañol como los indigenistas americanos, esa corriente de “desespañolización” representada por dirigentes políticos como Evo Morales y compañía. Ahora soy del clan maldito, como los escritores como  Gener, Mallada y Costa (que hablaba de echar 7 llaves al sepulcro de El Cid), Pío Baroja, Azorín, etc. Los catoblepeños abominan de los nacionalistas, los que quieren quebrar y hacer añicos la madre patria España.

      En nuestra propia “patria” también tenemos traidores, como los románticos morunos y toda la gente ligada a los proyectos y a la ideología de Blas Infante, como Goytisolo o Garaudy, que pretenden recuperar las «raíces islámicas» de Andalucía (a pesar de que Andalucía, como parte de España, se conformó políticamente contra el Islam), apostilla don Antonio. Todos ellos son unos traidores que quieren entregar de nuevo las llaves de Andalucía a os moros, ¡con lo que nos costó expulsarlos!




     Por último, encontramos como enemigos de España a los perversos extranjeros, que según Juderías, escribieron aproximadamente 1000 libros sobre «viajes por España» criticando nuestras leyes, a nuestros reyes y nuestras costumbres, diciendo que los españoles éramos vagos, de corto ingenio intelectual, desconocedores de las ciencias, crueles y todo cuanto se les ocurría para vilipendiar al español. Un ejemplo lo tenemos en el norteamericano John William Draper, un auténtico sectario antiespañol (subrayado en negrita por Antonio Sánchez Martínez), el cual dijo:

      «España, se ha convertido con razón en un esqueleto rodeado de naciones vivas y en una lección para el mundo. La Humanidad tendría derecho a decir: 'No habría recompensa, no habría Dios, si España no hubiese sido castigada'» Citado  por Antonio Sánchez en El Catoblepas.




John William Draper

      En resumen, los masones son culpables y “las reservas de Francisco Franco ante tal organización no eran infundadas (su hermano Ramón fue masón en dicha época), a pesar de que sus detractores las vean descabelladas o exageradas” (Antonio Sánchez Martínez. El Catoblepas, número 55). 






       He estado buscando por la web, indagando sobre Antonio Sánchez Martínez y en Fuentes para la historia de la 2ª República, la Guerra Civil y el Franquismo, se menciona a un grupo de revisionistas propagandistas y pseudo-históricos que rehúyen los usos científicos de la Historia con un claro interés político: dar una interpretación falsificada del presente en base a datos y documentos falsificados del pasado. Así, por ejemplo, la izquierda política en la España actual es antisistema, anti-Estado, antidemocrática, anti-etc., como ya se habría demostrado, según los revisionistas, durante los años de la Segunda República.

      El historiador Enrique Moradiellos en una discusión que mantuvieron en Internet (sobre el franquismo) con Pío Moa, apoyado por Antonio Sánchez Martínez, José Manuel Rodríguez Pardo e Íñigo Ongay de Felipe, todos colaboradores asiduos de El Catoblepas,  la revista electrónica de la asociación Nódulo Materialista a la que está ligado el filósofo Gustavo Bueno y varios profesores de la Universidad de Oviedo, ya demostró la catadura intelectual del grupo, encabezado por el “filósofo”  Gustavo Bueno, una figura muy controvertida por sus recientes obras, España no es un mito y Zapatero y el pensamiento Alicia  y sus declaraciones radicales sobre el actual gobierno socialista o el nacionalismo en España, reproducidas y apoyadas incluso por la extrema derecha.

      Sobre la adscripción política de la revista El Catoblepas, la verdad es que es un tema controvertido porque sus editores se definen como "materialistas", ateos y otras cosas… aunque como siempre, dime con quien andas... y te diré quien eres: ilustres falangistas colaboran en el blog.





Pio Moa, el que fuera terrorista de los GRAPO reconvertido en pseudohistoriador de cabecera de la extrema derecha sociológica, mantuvo una discusión con el historiador Enrique Moradiellos de la que salió mal parado.

      Moradiellos rebate todas estas teorías en base a la documentación ya estudiada, la  cual viene a demostrar justo lo contrario de lo afirmado por Moa: que el Eje llevó la iniciativa en la intervención, que los objetivos de la intervención soviética eran contemporizadores (detener el avance del fascismo) y que la mayor ayuda militar alemana e italiana confirió una aplastante superioridad aérea al bando franquista lo que determinará finalmente el curso de las operaciones militares. Llegados a este punto, el tal Pio Moa y Antonio Sánchez Martínez fueron incapaces de mantener un debáte científico, replicando al ilustre historiador con nuevos datos y cifras -tal vez procedentes de documentos inéditos- pero no. Fueron incapaces de citar fuente documental alguna, limitándose a exponer sus prejuicios políticos, haciéndolos pasar como trabajo de investigación.

    Finalmente, se pregunta Antonio Sánchez Martínez, que pretenden tales cuentos o leyendas, según él, basados únicamente en exageraciones, tergiversaciones y falsificaciones de la obra política de España y sus gobernantes, sobre todo en la época en que con mayor poderío internacional se desplegó su Imperio (con Carlos V y Felipe II). Los autores de dicha propaganda son los enemigos de España que pretenden oscurecer el esplendor de su historia de en base a los chismes y falsedades propaladas por ellos, con la finalidad de menoscabar la fortaleza de España.La Inquisición, cuadro de Goya

    ¿Por qué surgió la Leyenda Negra sobre España? La mayoría de los autores reconocen que fue una reacción desesperada ante el hecho de que España fuera un Imperio con influencias políticas en multitud de países. Pero no era un imperio sin más, sino un Imperio «generador» de civilidad, es decir, que pretendía extender, en la medida de sus posibilidades políticas, su forma de vida (su lengua, sus costumbres, su moral, su religión,… sus instituciones) al resto de los países, y en especial a los territorios americanos recién descubiertos.

  ¿Que opinar sobre el tema? Afortunadamente, los buenos historiadores abundan y por eso me acojo a la opinión de Consuelo Maqueda Abreu (3):

  El investigador que quiera aproximarse al tema con ecuanimidad se encuentra con un laberinto de tradiciones y relatos contradictorios que enmarañan la verdad. Entre los grupos de opinión de la época encontramos opiniones que son tan agrias, que indican escasa verosimilitud, o son tan laudatorias, que resultan parciales, por lo que es necesario establecer diferencias entre los panegiristas, los que esperaban algún cargo o empleo en la Inquisición, los que por temor no expresan su propia opinión y los que por su falta de relación con el tribunal son indiferentes.
  Por el contrario los detractores, en generales extranjeros, ilustrados y liberales, cargan las notas en sus críticas no sólo contra el tribunal sino también contra los españoles.

                         Ninguno de estos grupos es merecedor de credibilidad total.



La Inquisición, Goya

Notas
2. El lastre de la Leyenda Negra para la conformación de una política con plataforma en el continente Iberoamericano. Antonio Sánchez Martínez. El Catoblepas, número 55. Septiembre 2006.

3. Extranjeros, Leyenda Negra e Inquisición (Revista de la Inquisición: intolerancia y derechos humanos, ISSN 1131-5571, Nº 5, 1996, págs. 39-102)


La Leyenda Negra de España

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